Con fecha 26 de Abril del 2013, en acto solemne que deviene en histórico, se dio el primer paso para consolidar la constitución de la Asociación de Policías Femeninas del Perú - APOFEP y la formalización del inicio del ejercicio de sus funciones, con el sagrado Acto de la Juramentación de su primer Consejo Directivo y del Consejo de Vigilancia; que regirán su destino en el período 2013 al 2015; así como, la presentación pública de esta organización que nace a la luz de una lucha constante por generar las mejores condiciones de vida de las policías femeninas del Perú y de ciertos sectores de la comunidad femenina de nuestro amado país.

Esta flamante asociación, está integrada por las más connotadas policías femeninas que han contribuido en gran medida y desde siempre, con el desarrollo del país desde diversos ámbitos de acción, y, lo continúan haciendo las que hoy en día se hallan en servicio activo; no obstante, consideramos que debemos continuar ofreciendo lo mejor de nuestra vocación de servicio, de nuestro amor por el Perú y específicamente por nuestras conciudadanas que siempre fueron y serán la razón de ser de nuestra existencia.

Como todo ser humano, gregario por naturaleza, que sólo no puede ni podría vivir ni desarrollarse, la APOFEP, estará siempre dispuesta a transitar en este mundo de servicio, tomada de la mano con las diversas instituciones, entidades u organizaciones con pensamiento y sentimientos afines que toman como norte disminuir las situaciones críticas por las que atraviesan las policías femeninas del Perú y la ciudadanía en general; para lo cual, proponemos aliarnos estratégicamente con tales organismos que puedan ver facilitados el logro de sus objetivos con participación conjunta con nosotras.

No dejamos de lado la gran posibilidad que en un futuro próximo, podamos estrechar lazos de amistad y de trabajo con una visión compartida, con organismos de otros países, afines a la APOFEP, y, de esa forma, cristalizar nuestros sueños de servir a la humanidad, basadas en el sagrado pensamiento y ejemplo de Jesucristo, nuestro redentor, de servir a los más necesitados y de amarnos los unos a los otros.

Dilectas y apreciadas coasociadas, hemos iniciado una noble causa, la misma que abriga una gran esperanza para nuestras hermanas policías y para nuestras conciudadanas huérfanas de amor y de un espíritu solidario que les permita una vida digna de un ser humano, no desmayaremos jamás en pos de cumplir con nuestra sagrada misión y objetivos, ni en los momentos difíciles, que los tendremos; recordando siempre que las dificultades impulsan al éxito, por esa razón no daremos ni un paso atrás, ni para tomar impulso.